Versión italiana

En diciembre la revista Rossocorpolingua, que edita trimestralmente la Associazione Letteraria Premio Nazionale Elio Pagliarani, ha tenido la cortesía de publicar en italiano seis de mis poemas de Cartón fósil y uno de Clima artificial de primavera. Debo agradecer el extraordinario esfuerzo a Leonardo Vilei, con quien traduje La ragazza Carla del mismo Pagliarani que ahora auspicia bajo su nombre esta breve selección de mi obra. Van aquí dos ejemplos en los que hablo de las ciudades sicilianas de Siracusa y Catania, pero en este enlace tenéis el resto.

Non piangono solo gli dei

«Un rilievo privo di valore,
fabbricato e smaltato in serie da una macchina,
anni fa si mise a piangere per tutti i peccatori».
Una certa nota per increduli nella guida di Siracusa
aggiunge quanto segue:
«le sue lacrime significano ben più che amore o paura,
sono un avvenimento indiscutibile,
un miracolo di grande belleza,
    di gran espressività scientifica,
come ha potuto comprovare un ateo,
invitato dalla Chiesa a testimoniare l’accaduto».

I fedeli vengono da ogni angolo di Sicilia,
attraverso paesaggi antichi abitati dalle ninfe,
recano offerte ed ex voto,
ci sono più di trenta vestiti da sposa,
    stampelle,
        sedie a rotelle,
qualcuno assicura di aver superato un cancro terminale.

Nessuna epifania è per sempre,
sebbene ti possa convincere la pietà
dell’umile Madonnina delle Lacrime.
Non piangono solo gli dei,
    piangono anche le statue.

Madonnina delle Lacrime. Siracusa.

No sólo lloran los dioses

«Un relieve sin valor material,
fabricado y esmaltado en serie por una máquina,
hace años se echó a llorar por todos los pecadores».
Cierta nota para incrédulos en tu guía de Siracusa
añade lo siguiente:
«sus lágrimas significan mucho más que amor o miedo,
son un acontecimiento indiscutible,
un milagro de gran belleza,
    de gran expresividad científica,
como pudo comprobar un ateo,
invitado por la Iglesia para dar fe de los hechos».

Los fieles vienen de todos los rincones de Sicilia,
cruzan paisajes antiguos habitados por las ninfas,
traen ofrendas y exvotos,
hay más de treinta vestidos de novia,
    muletas,
        sillas de ruedas,
alguien que jura haber superado un cáncer terminal.

Ninguna epifanía es para siempre,
aunque pueda convencerte la piedad
de la humilde Madoninna delle Lacrime.
No sólo lloran los dioses,
    también lloran las estatuas.

A tempo ordinario

Sono le sette e i giardinieri seminano l’alba di un giorno a forma di orologio.
Alle nove ci sono ancora auto che circolano in senso contrario a quello indicato dai segnali.
Alle dieci alcuni adolescenti, temerari, stanno ancora congelati dalla lava.
Alle tre un anziano spaventa il tempo quando chiude le persiane per schiacciare un pisolino.
Alle quattro il marmo dei palazzi si licua in sudore e lacrime di marionette riposte negli stipi.
Sono le sette e per la prima volta si baciano due innamorati languidi come sere di domenica.
Alle otto il vento dirige euforico un concerto per viola mescolando partiture.
Alle dieci il sonno giunge di colpo e in molti si addormentano sui piatti di minestra.
Alle undici c’è chi insegue l’amore in discoteche alla moda che coltivano nostalgie.
Alle due ti domandano l’età e rispondi gli stessa trenta di ieri, gli stessi di adesso.

Nel frattempo, di continuo, le monache benedettine si alternano a pregare senza sosta,
    per te,
e ti senti meno solo.

A tempo ordinario

Son las siete y los jardineros siembran el amanecer de un día con la forma de un reloj.
A las nueve aún hay coches que circulan en el sentido contrario al que marcan las señales.
A las diez algunos adolescentes, temerarios, permanecen congelados por la lava.
A las tres un anciano asusta al tiempo cuando cierra las persianas para dormirse la siesta.
A las cuatro el mármol de los palacios se licua en sudor y lágrimas de marionetas guardadas.
Dan las siete y por primera vez se besan dos enamorados lánguidos como tardes de domingo.
A las ocho el viento dirige eufórico un concierto para viola mezclando las partituras.
A las diez el sueño llega sin tregua y muchos caen dormidos sobre los platos de sopa.
A las once hay quien persigue el amor en discotecas de moda que preparan la nostalgia.
A las dos te preguntan por la edad y dices los mismos treinta de ayer, los mismos de ahora.

Mientras tanto, todo el tiempo, las monjas benedictinas se turnan para rezar sin pausa,
    por ti,
y te sientes menos solo.

Mapa de Catania.
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